Como todos los días, incluidos los domingos como ese, la casa comenzaba a alborotarse alrededor de las 7:45 a mas tardar 8. Nos quedó la costumbre de cuando Simón era chiquito. Gracias a un libro llamado “Duérmete niño” que aplicamos con conciencia inusitada, el boy se dormía todas las noches a las 9 y media, y su biológico y natural reloj lo empujaba de la cama temprano. Y entonces si, los domingos se podía decir con certeza que era el único día de la semana en que desayunaba como Dios manda, el resto de la semana, era levantarse y salir corriendo para el laburo. Y después la rutina dominguera llevaría todo por carriles indistintos, salvo claro está, que el partido de ese día no era uno mas, era de play off, y si ganábamos quedábamos ahí del campeonato.
Me preparé como siempre, ningún detalle puntilloso, de esos que los buenos jugadores tienen en cuenta, mas bien los cuidados de un tipo común y silvestre que juega en un equipo de amigos, en el que cayó como arquero suplente, después titular, después se alejó por un tiempo y que al volver y como el puesto ya estaba bien cuidado pidió permiso para entrar unos minutos de delantero, donde los errores no se sufren con goles en contra, y como me dijeron que sí empecé a jugar unos minutos por partido, porque para eso están los amigos aún sabiendo de las limitaciones técnicas, la falta de pegada, la imposibilidad de cabecear una pelota con relativa precisión, ni hablar si la pelota obligaba a saltar a tiempo y coordinadamente, pese a todo eso para eso están los amigos.
Ya en un partido anterior, y en uno de esas intervenciones de diez minutos en cancha, había logrado convertir un gol con la pierna menos hábil, si es que se pudiera distinguir cual es, luego de que, extrañamente, Tití le hubiera pegado al balón defectuosamente aduciendo un agarrón en el área, que fue a dar directo a mis pies. Quizá nadie se dio cuenta aquel día, pero le pegué mordido, con tal fortuna que la redonda voluntariamente se intro coló a contra pierna del arquero abajo, contra el palo derecho. Pese a que era para un 2 a 1 no lo grité, era para mí, una novedad extraña convertir un gol, sorpresivo.
Y este domingo, de temperatura agradable, extraño para Bahía pero sin viento, salí para la cancha. Como de costumbre en esos años había mas de dos suplentes por partido, el equipo era fuerte, afilado, de toque y toque. Por lo tanto no tardamos en ponernos en ventaja. No recuerdo quienes hicieron los tres primeros goles del primer tiempo, pero si en el segundo, el cuarto lo clavó Matana de tiro libre casi de mitad de cancha, un golazo. Y entonces me tocó entrar un rato, ya todo estaba liquidado, pese a que los pibes rivales no paraban de correr.
De pronto sucedió. En uno de los pocos ataques de ellos recuperamos la pelota, toque tras toque rápido la pelota fue de los pies de algún medio campista a los de Tití, le dicen así por sus condiciones de buen jugador en homenaje oculto al gran delantero francés Henry, y como me ordenaron yo siempre parado cerca del área, por el medio. Gustavo, con los pies en la pelota y la pelota en los pies empezó a apilar marcadores, pasó uno, dos, le salieron dos mas a encerrarlo y como no podía hacer un pase claro se llevo el esférico hacia un costado, el, un equilibrista tratando de no caer de la cuerda que dibujaba la línea lateral y con dos tipos encima acechándolo para quitarle su bien mas preciado, yo parado en el área con un rival que simulaba estar marcándome como tímidos espectadores de este guerrero con los pies en el balón. De repente sucedió lo impensado, desde esa maraña de jugadores salió despegado como un rayo el balón impulsado por el pie derecho de mi compañero en dirección al área. Lo primero que atine, por una reacción natural y de asombro fue pensar. – Que hijo de puta!!! como me puede tirar semejante presión este guacho, después de lo que hizo, apilar jugadores en el medio del campo, llevarse la pelota a la esquina con dos tipos encima, saca este centro desde atrás de los dos marcadores!!!?
Sentí que le debía el mayor de mis respetos, y junte todas mis fuerzas para tratar de hacer lo mejor. La pelota dibujo una curva elegante, pude ver cada dibujo de la misma girando casi en cámara lenta, - que hijo de puta!!! viene derecho a donde estoy parado yo!!! No se ni donde estaba mi marca. Salte impulsándome con las dos piernas todo lo alto que podía con mis treinta y tres a cuestas, la redonda se acercaba, arquee mi espalda, cuando sentí que era el momento llevé mi cabeza hacia adelante empujando desde la espalda, la pelota se estrelló contra mi frente, en el aire quedó sonando un ruido fuerte y seco, salió disparada contra el palo opuesto, la red se hincho de espaldas a un arquero inmóvil. Solo recuerdo que El Toti que estaba afuera hizo un gesto de – Vamono´ a la mierda, mientras simulaba arrancar para el lado de la salida. Y yo seguía pensando, - que hijo de puta!!!, que pelota que me tiró!!!. Levante un brazo tibiamente en festejo de aquel quinto gol del partido, después señalé con el dedo a Titi, el responsable de una jugada para mi increíble, para muchos buenísima, para el tal vez, muy natural.
A fin de temporada después de campeonar nos comimos un buen asado, recordando cosas de los partidos, cargadas, detalles que solo los tipos que se apasionan con el fútbol saben recordar, foules perdonados por los jueces, penales no cobrados , ni a favor, ni en contra, goles pedorros que nos comimos con las consabidas gastadas para un arquero al que ni ganas de gastar dan, porque es un buen tipo, como todos los que están ahí; se contaron goles buenísimos que hicimos, hasta que alguien saltó,.- Pero cual fue el mejor gol del año?!!! El cabezazo del Negro!!!- Si, que golazo!!!! Y ahí todos se acordaron de el cabezazo que recibió la pelota,- que ruido que hizo!!!! - el arquero ni la vio!!!,- como se arqueó en el aire el negro!!! Casi sonrojándome explique que el gol solo había sido el final de una jugada, para mi, increíble de Gustavo, y la reacción de un tipo que se vio obligado a responder.
Y eso es lo bueno del Fútbol entre amigos, cuando un tipo juega bien, obliga al resto a responder y de esa manera se logran cosas impensadas, incluso, que el mejor gol de la temporada lo haga un muerto como yo.
4 comentarios:
Me haces recordar los cuentos del Negro Molina, muy bueno ademas de facilidad para hacer goles de cabeza la narracion te sienta bien, FELIZ DIA NEGRITO!!!!.
LA TOTA
La verdad que escuche muchas historias en estos años, pero ninguna tan emotiva y humilde como ésta. Te llevaste todos los laureles. Feliz Día!!!!! Un abrazo
Mariano
Muy bueno Negro, excelente relato, cuento o anecdota !!!Creo que describis muy bien un poquito lo que nos pasa a cada uno al momento de ir a la cancha.
Por lo menos para mi siempre fue asi, compartir con amigos..la pasión que es el futbol.
Un abrazo, y Feliz dia para todos.
Titi
No se si se me cayeron un par de lagrimas al saber que mañana vuelvo de mis vacaciones o por este excelente relato con tintes poeticos. FELIZ DIA!!!
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